EL TAU CASTELLÓ PIERDE ANTE EL COLISTA MARIN ENCE PEIXE GALEGO EN UNA DECEPCIONANTE ACTUACIÓN

TAU CASTELLÓ 80

MARIN ENCE PEIXE GALEGO 89

TAU CASTELLÓ: Van Zegeren (12), Puerto (8), Faner (9), Djukanovic (7), J. J. García (15) –cinco inicial–; Wade-Chatman (12), Bas (2), Chema García (6), Rosa (9)y De Assis. 25 faltas. Eliminado: Wade-Chatman.

MARIN ENCE PEIXE GALEGO: Doorson (14), Badmus (16), Saunder (17), Orellana (6), Díaz (12) –cinco inicial–; Mazaira (9), Noguerol (9) y Seoane (6). 24 faltas. Eliminado: Badmus.

ÁRBITROS: Francisco Javier Bravo, Asunción Langa y Rodrigo Garvin.

PARCIALES: 9-10, 20-28, 29-39, 38-46 (descanso); 48-57, 57-70, 64-77 y 80-89 (final del encuentro).

INCIDENCIAS: Alrededor de 1500 espectadores en las gradas del pabellón Ciutat de Castelló.

El TAU Castelló encajó una sorprendente, decepcionante y merecida derrota a manos del colista de la categoría, el Marin Ence Peixe Galego, el cual se presentaba a la capital de La Plana con sólo una victoria en su casillero. Los pontevedreses vencieron con justicia, ya que mostraron muchas más sed de triunfo que su rival, cuya intensidad estuvo muy por debajo de lo exigido. Fue una mala actuación de los locales en todos los aspectos, dejando muy mal sabor de boca en sus aficionados. El resultado final es un tanto engañoso, ya que los visitantes dominaron desde el principio y no hubo opciones reales de victoria local en ningún momento y las sensaciones fueron realmente malas.

El que empezó el partido bien entonado fue el alero visitante Badmus, que anotó dos triples consecutivos desde la misma posición. Por contra, no se veía buen tono en el TAU Castelló, al que se le veía con la poca intensidad que despliega en varios de sus compromisos. Ante estas facilidades ofrecidas, el combinado gallego atacaba cómodo, pudiendo mover el balón con fluidez y encontrar situaciones óptimas, tanto cerca como lejos del aro. Además de la desidia defensiva, los ataques castellonense eran cada vez más precipitados y, con este panorama, Toni Ten empezó a mover el banquillo en busca de algún revulsivo, pero éste no llegó. De hecho, se produjo una situación delicada para los locales (12-19), que tuvieron que recurrir a su primer tiempo muerto. Tras esta pausa, los de La Plana cambiaron algunos ajustes defensivos, incidiendo en los exteriores galleros, pero la cosa no mejoraba mucho. Sobre la pista, había un equipo que, a pesar de ser el colista, mostraba ambición, apretaba en las líneas de pase y peleaba al máximo cada rebote; mientras que el TAU Castelló era lo opuesto.

Así pues, la cosa no pintaba bien al inicio del segundo cuarto (20-28), pero se vio algo más de chispa en el combinado anfitrión, con lo que la diferencia se redujo (29-32, min. 14), pero aún no se veía su mejor versión. De hecho, en cuento los pontevedreses alcanzaron una pequeña racha de acierto, volvieron a estirar la diferencia (29-37, min. 15) y a forzar un tiempo muerto local. Únicamente en jugadas aisladas se podía apreciar la actitud esperada y deseada en el TAU Castelló y así es imposible ganar en LEB Oro aunque te enfrentes al último de la tabla. Saunders hacía daño con sus penetraciones dividiendo la defensa castellonense y el tema del rebote continuaba siendo una sangría, ya que el Marin llegó al descanso con 10 capturas ofensivas, para un total de 24 por sólo 17 de los anfitriones. Así las cosas, el TAU Castelló se fue al vestuario con unos sonrojantes 46 puntos en contra, aunque su deventaja era de sólo 8 puntos. Podía haber sido peor y había margen para la remontada.

En la reanudación, la determinación de Wade-Chatman servía para mantener a los locales en el partido, ya que el tono general se mantenía en bajas revoluciones, sobre todo en el apartado de los rebotes, que ya rozaba el ridículo. Lejos de mejorar la cosa, empeoraba, ya que si no anotaba el estadounidense nadie parecía capaz de hacerlo. La alarma roja llegó en el minuto 27, con 50-64 en el marcador y cierta crispación en los jugadores del TAU Castelló con la desconcertante actuación arbitral. Los anfitriones probaron la zona, pero los gallegos respondieron con un par de triples antes del final de este tercer cuarto que les dieron un gran respiro, ya que la renta se mantenía por encima de la decena. Asimismo, la sensación de una posible victoria local se desvanecía a cada minuto que pasaba.

En el último cuarto, pocas cosas cambiaron. La intensidad no era alta, el acierto pobre y las ideas para elaborar ataques eran más bien escasas. Con todo, hubo un atisbo de esperanza a tres minutos del final, ya que los destellos individuales de J. J.García hicieron que se bajara de la barrera psicológica de los 10 puntos (71-80). La cosa se puso mejor con una canasta posterior de Djukanovic (73-80), pero cada vez quedaba menos tiempo. Los castellonenses tuvieron que arriesgar en defensa y al estar ya en bonus, el Marin Peixe Galego encontró en los tiros libres su tabla de salvación. De este modo, se certificó la inesperada y decepcionante derrota de los de La Plana.

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